julio 17, 2010

Los amores difíciles (Ítalo Calvino)

Comencé a leer la obra de Ítalo Calvino como parte de una de las asignaturas de Filosofía de los primeros años de universidad. Luego, por cuenta propia, he decidido agotar las obras que estén a mi alcance. Elegí este título por su parecido a otro que ya he leído de Milán Kundera (El libro de los amores ridículos). Por lo demás, no era más que otro título de los muchos disponibles. Quizá lo más interesante es que lo tomé del carrito de los libros por devolver, no de los anaqueles. El azar siempre me es más fascinante que cualquier otra forma de significado.

El libro comienza con una colección de cuentos muy bien logrados. Todos los relatos son hipotiposis exhaustivas, destinadas a dar vueltas sobre una misma acción en función de abarcar todas las perspectivas, o bien de penetrar en un hilo de pensamientos sugerentes que hacen parecer una acción normal, extraordinaria. Y viceversa. Merece hacerse una lista de favoritos:

"La aventura de un soldado"

Una excelente manera de comenzar el libro. El constante jugueteo entre lo que podría ser una insinuación sexual o nada más un malentendido es presentado con una sensualidad sorprendente. Y el final, a mi parecer, es el más adecuado para no decepcionar a ningún lector (o tal vez al autor mismo).

"La aventura de un fotógrafo"

Nunca pensé que se pudiera expresar de manera tan enfermiza la pasión por pensar, por descifrar cada acto y dotarlo de una finalidad. Nunca vi tal terquedad y negligencia. Hay cosas que no tienen sentido, porque no se las damos. El mundo está vacío y probablemente no hace nada más que estar. Los humanos tenemos una capacidad especial para obtener satisfacción y verter nuestros anhelos en nuestras actividades (esto lo dice de mejor manera Woody Allen en una de sus películas interminables).

El final del libro incluye dos novelas cortas. Mi favorita fue "La nube de smog". Si vivís en El Salvador y te has tenido que subir a un bus, ya sabés el porqué.

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